lunes, 28 de noviembre de 2016

Parashá De La Semana, Toldot (Bereshit 25:19-28:9) 06

Parashá De La Semana, Toldot.


El rol de Itzjak

La Torá dedica varias parashiot a la vida de los patriarcas Abraham y Yaakov, mientras que sólo una parashá, Toldot, se enfoca en Itzjak. E incluso en esta parashá, sólo hay una historia que involucra a Itzjak y que no involucra a algún otro patriarca: la historia del período que vivió en Guerar, la tierra de los filisteos.
Esta historia relata cómo Itzjak se vio forzado por una hambruna a mudarse a Guerar, lugar en el cual tuvo que decir que su esposa Rivka era su hermana, tal como había tenido que hacer su padre muchos años antes. Luego la Torá explica largamente cómo los filisteos sellaron los pozos que Abraham había excavado y cómo Itzjak los volvió a excavar. Itzjak se encontró con mucha hostilidad por parte de los filisteos nativos y finalmente hizo un pacto con Avimélej, el rey de los filisteos.
Es muy difícil extraer alguna lección significativa de esta historia en un análisis superficial. Pero en realidad, si profundizamos un poco, esta historia nos entrega la clave para entender a Itzjak. El aspecto más llamativo del actuar de Itzjak es que fue muy similar al actuar de su padre. Cuando hubo una hambruna en la época de Abraham, éste se dirigió a Egipto; Itzjak planeaba hacer lo mismo hasta que Dios le dijo que no dejara la tierra de Israel. A continuación, Itzjak volvió hacia los pozos que había excavado su padre, pero que ahora estaban sellados, los volvió a excavar y les puso el mismo nombre que su padre les había dado anteriormente1.
Rabeinu Bejaie comenta que las acciones de Itzjak que acabamos de describir nos enseñan el concepto de mesorat avot, que es el seguir las tradiciones de nuestros padres a lo largo de todas las futuras generaciones del pueblo judío2.
Itzjak no quiso desviarse ni un centímetro del camino que había recorrido su padre. Rav Matitiahu Salomon explica el rol que tuvo Itzjak entre los patriarcas: Abraham fue el pionero; sentó los precedentes y puso las señales en el camino. El rol de Itzjak fue consolidar todo lo que había hecho su padre, seguir sus pasos con precisión y, de esta forma, establecer para todas las generaciones futuras la primacía de seguir la mesorá (tradición).
El objetivo de la vida de Itzjak no era buscar nuevas formas y nuevos caminos, sino que era seguir fielmente el camino que había recorrido su padre. Por lo tanto, cuando hubo una hambruna en la tierra, inmediatamente pensó ir a Egipto, ya que así había hecho su padre. Cuando fue a Guerar, excavó los mismos pozos que había excavado su padre y les dio los mismos nombres que les había dado Abraham3.
Sin embargo, hay un aspecto de Itzjak que pareciera contradecir la idea de que siguió a su padre en todos los aspectos: Abraham e Itzjak tenían personalidades muy diferentes. Abraham personificaba el atributo de jésed, y esparcía su bondad por doquier. Itzjak, por otro lado, se caracterizaba por su auto disciplina y fortaleza interior. Abraham fue el mejor ejemplo a seguir que uno podría tener; hubiese sido natural que Itzjak tratara de emular cada una de las acciones de su padre. Sin embargo, Itzjak no se contentó con eso y forjó su propio camino en el servicio a Dios.
Vimos que, por un lado, Itzjak representa la continuación de la tradición al no desviarse del camino que su padre había fijado. Pero por el otro lado, Itzjak poseía un carácter completamente diferente al de su padre. ¿Cómo podemos conciliar estos dos aspectos de Itzjak? La verdad es que no hay contradicción.
Todo judío nace con una línea de tradición que se remonta hasta Abraham, y está obligado a adherirse por completo a las instrucciones y actitudes que involucra esta línea de tradición. Una persona no puede elegir sus propios valores; hay una tradición que lo guía en la vida.
Pero al mismo tiempo, esto no significa que todas las personas que estén en la cadena de la mesorá deban ser idénticas unas a otras en todos los aspectos; hay muchas formas en las que una persona se puede expresar a sí misma dentro del marco del cumplimiento de lamesorá.
El Jafetz Jaim pregunta ¿por qué la Torá enfatiza que el Árbol de la Vida estaba en el medio (betoj) del Gan Edén? Y responde que esto nos enseña que hay un punto central de verdad pero que hay muchos puntos que lo rodean, cada uno de los cuales se encuentra a la misma distancia del centro. De la misma manera, hay muchos enfoques del judaísmo que enfatizan diferentes formas de servicio y diferentes rasgos personales, y mientras estos permanezcan dentro de los límites de la mesorá, todos tendrán la misma validez4.
Hubo una Ieshivá en particular que acentuaba la idea de que ninguna persona debía ser forzada a encajar en un molde específico: la de Slobodka. Rav Noson Tzvi Finkel, el Alter de Slobodka, hacía mucho hincapié en la singularidad de cada individuo. Él temía contratar maestros demasiado carismáticos en su Ieshivá ya que temía que abrumaran a los estudiantes con su gran personalidad5. Este énfasis en alentar a un estudiante para que desarrolle su individualidad permeó las enseñanzas de los estudiantes de la institución.
Rav Yaakov Kamenetsky, un ex alumno de Slobodka, siempre enfatizó la importancia de la independencia en el estudio. Pese a que no menospreciaba la importancia de la devoción que un estudiante debe tener por su maestro, acentuaba que esta no debía evitar que el estudiante desarrollara su propio poder de análisis y que llegara a sus propias conclusiones6.
Rav Kamenetsky adoptó un enfoque similar en el área de la ideología; creía que si una persona tenía una tendencia hacia una cierta corriente válida de Torá, entonces no había que prohibirle que la investigara incluso si contrastaba con la perspectiva tradicional de su familia.
Una familia, que era cercana a Rav Kamenetsky, quedó sumamente conmocionada cuando se enteraron que el menor de sus siete hijos quería ser un jasídico de Skverer. Por lo tanto, fueron con el muchacho a ver a Rav Yaakov esperando que él convenciera al joven de que los hijos de las buenas familias alemanas no se hacen jasídicos. Pero para su sorpresa, Rav Kamenetsky se dedicó a asegurarle a la familia que el hecho que el muchacho quisiera seguir un camino diferente en su servicio a Dios no era un tema que debiera preocuparles. Obviamente su hijo tenía ciertas necesidades emocionales que podían ser satisfechas si se hacía jasídico, por lo que la familia debía respetar dichas necesidades. Incluso les recomendó un paso más radical de lo que los padres estaban dispuestos a considerar: ¡Que enviasen al muchacho a una Ieshivá de Skverer7!
La idea de que hay muchas formas válidas en las que un judío observante se puede expresar es relevante en muchas áreas de nuestras vidas, como por ejemplo en el desarrollo de la personalidad propia. Muchas sociedades tienen una tendencia que lleva a que ciertos rasgos de personalidad sean más alabados que otros. Por ejemplo, ser extrovertido y seguro suele ser algo muy positivo, mientras que ser tímido y retraído suele ser visto de forma negativa.
Un padre extrovertido que tiene un hijo introvertido puede tender a pensar que la naturaleza tranquila de su hijo es un defecto de su personalidad, y por lo tanto, puede tender a presionarlo para que cambie. Sin embargo, lo más probable es que sólo logre hacer que el niño sienta que es inadecuado. La tarea del padre es entender que quizás su hijo es diferente a él, aceptarlo como es y trabajar en sus fortalezas. Del mismo modo, puede que un niño encuentre difícil sentarse durante largos períodos de tiempo y enfocarse en el estudio; si un padre o un maestro ejercen demasiada presión sobre el niño, lo más probable es que cuando crezca se rebele.
Pese a que este mensaje aplica principalmente a la paternidad, también aplica en gran medida a nuestro servicio a Dios.
Puede que a veces nos sintamos inadecuados en algunas áreas de la vida ya que no "encajamos" en el consenso de la sociedad en la que vivimos. Sin embargo, si se nos permitiera expresar nuestras fortalezas, podríamos encontrar más satisfacción en nuestras vidas, personalidades o estudio. Obviamente esto debe ser hecho con una guía y con un estricto apego a la mesorá.
¿Cuáles son los beneficios de alentar a una persona a expresar su individualidad dentro de la Torá? Anteriormente dijimos que la Ieshivá que hacía el mayor hincapié en esta idea era Slobodka. Si nos fijamos en los egresados de todas las grandes Ieshivot, veremos que Slobodka fue por lejos la que produjo más rabinos importantes8. Y lo más sorprendente de todo es ver cuán diferentes eran todos estos rabinos entre sí. Al enfocarse en la singularidad de cada individuo, el Alter pudo sacar a la luz lo mejor de cada uno de sus estudiantes. Si logramos emularlo, entonces tendremos una probabilidad mucho mayor de que todos nosotros —tanto nuestros hijos como nuestros estudiantes, e incluso nosotros mismos—, vivamos una vida mucho más feliz y exitosa.

1 Toldot, 26:18.
2 Rabeinu Bejaie, ibíd.
3 Matanot Jaim, Cap. 2. “Los caminos de los patriarcas”.
4 Jofetz Jaim Al HaTorá, 2:9.
5 Ver Rav Yaakov Rosenblum, Cap.2, pp. 50-56.
6 Ibíd., pp.55-6.
7 Ibíd., p. 328.

8 Incluidos en esta lista están: Rav Aharon Kotler zt”l, Rav Yaakov Kamenetsky zt”l, Rav Yaakov Itzjak Ruderman zt”l, Rav Itzjak Hutner zt”l, Rav Reubén Grozovsky zt”l (Rosh Ieshivá de Torá Vedaas), Rav Dovid Leibowitz zt”l (el primer Rosh Ieshivá de Tora Vedaas y subsecuentemente fundador de la Ieshivá Jafetz Jaim), Rav Isaac Sher zt”l (Rosh Ieshivá de Slobodka), Rav Iejézquel Sarna zt”l (Rosh Ieshivá de Hebrón); Rav Meir Jodosh zt”l. El hijo del Alter, Rav Eliezer Yehuda Finkel, fue el Rosh Ieshivá de Mir.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Parashá De La Semana, Jaiei Sará (Bereshit 23:1-25:18) 05


Parashá De La Semana, Jaiei Sará.

Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber
¿DONDE ESTA LA FUENTE?
 “y a los hijos de las concubinas que tuvo Abraham,
Abraham les dio regalos”
(Bereshit 25,6)

Es conocido el relato sobre el sacerdote de otra creencia que decidió hacer caer a los iehudim, provocando la destrucción espiritual, lo alenu.
¿Qué hizo? Aprendió la lengua hebrea y contrató un “More” para que le enseñe Guemara. Ese More hizo lo contrario a lo establecido por la “Halaja”, la ley, ya que está prohibido enseñarle Tora a un no iehudi(salvo en el caso en que el no iehudi tenga la seria intención de convertirse al judaísmo, en ese caso las leyes son diferentes, pero no es nuestro caso, ya que ese hombre sólo pretendía hacer daño a nuestros hermanos).
Bien, el hombre estudió Guemara con el More, y cuando se sintió seguro, ingresó a estudiar en una Ieshiva, desde luego, haciéndose ver como un “Ben Ieshiva”.
Su idea era precisa, en contacto con otros alumnos, tenía la posibilidad de convencerlos para que se aparten de nuestra fe, haciéndolos escuchar cosas despreciables mezcladas con idolatría, y de esa forma, Hashem nos guarde, pretendía hacer “caer” a los alumnos o convertirlos en personas malvadas.
Se sentaba a estudiar con mucha constancia, como los demás alumnos de la Ieshiva. Cuando el Rosh Ieshiva, el gaon rabi Iojanan Aibshitz ztz”l entró al Beit Hamidrash, hizo una mirada global al salón de estudio, y se dirigió, directamente, hacia este alumno. Comenzó a hablar con él, y con su inmensa sabiduría logró enrollarlo con palabras hasta que reconoció quién era y cuáles sus propósitos, haciendo que salga expulsado de la Ieshiva, con gran vergüenza…
Los alumnos, que habían estado en contacto con él, estaban extrañadísimos. ¿Cómo había hecho el Rosh Ieshiva para identificarlo tan rápidamente y para hacerlo confesar? Los alumnos estaban todo el día con este “compañero” sin haberse dado cuenta de nada.
El rab les dijo: pude ver que era diferente, distinto de todo el resto. Todos ustedes, cuando estudian, se mueven con energía, se ven las ganas de estudiar en cada uno. En cambio él, estudiaba inclinado, casi congelado, como si estuviera revisando un error de cálculos. De inmediato entendí que se trataba de un no iehudi…
El rab agregó que recordó las palabras del Zohar Hakadosh, que el alma del iehudi está conectada con los cielos, y todo el tiempo está tratando de absorber espiritualidad. Por eso, los iehudim nos movemos cuando estudiamos o en los tiempos de Tefila, como la llama de la vela, que se mueve y se mueve, sin encontrar descanso…
Y en efecto, así es el alma iehudi. Se desespera por estudiar Tora, por alabar al Creador, esta es la esencia de la vida, llegar a la satisfacción espiritual.
Dichosos son los que, Baruj Hashem, recibieron una educación con Tora, que abrió frente a ellos un mundo maravilloso, tan maravilloso. Un mundo de tanta satisfacción… Un mundo verdadero… El mundo del Iahadut y sus tesoros.
Pero, lamentablemente, hay muchos, muchísimos, que no pudieron ver esos tesoros. Algunos no pudieron conocerlos, y para otros, el camino fue obstaculizado, cuando les arrancaron sus tradiciones.
En sus almas, no tienen descanso, porque están buscando el verdadero camino.
Ponen una mochila en sus hombros, y salen a buscar algo que llene sus vidas. La mochila es muy pesada, pero no les impide hacer una recorrida por las llanuras de la India, y por los montes del Tibet, por los templos (de idolatría) del Nepal o por los monasterios de Birmania…
¿Un iehudi necesita recorrer todos esos lugares donde solamente existe la idolatría? Junto con la pobreza, la discriminación y otras cosas no menos desagradables.
¿Qué podemos decir? Es la moda, hacer turismo en esos países exóticos. Esos países donde sus habitantes viven en la extrema pobreza, están gobernados por una elite, que promociona el turismo. Construyen hoteles imponentes y centros comerciales, sólo para turistas, porque la gente se muere de hambre. Y algunas de las atracciones puede ser, por ejemplo, ese “faquir”, que se pasa sentado en inmóvil durante días, con sus largos cabellos grises que cuelgan sobre sus hombros y las uñas larguísimas. También ese hombre, aunque sea una atracción, muere de hambre. Para entrar a verlo, tuvimos que ingresar entre unos túneles construidos con arcilla.
Hablaba en un extraño inglés, sobre cosas misteriosas, pero todo sin sentido.
El hombre le preguntó a un grupo de turistas iehudim: ¿de dónde son ustedes?
Y contestaron: de Israel.
¿Ustedes son iehudim?
¡Sí!
Entonces, ¿qué hacen aquí? Ustedes son el origen de todo, pueden volver a casa y dirigirse a sus casas de estudio, allí podrán encontrar todo, absolutamente todo…
Lo que nosotros tenemos aquí, y que ustedes están viendo, es sólo una copia mal copiada, una copia borrosa, aquí todo es oscuro, y en Israel, en las casas de estudio de los iehudim, está la luz.
En pocas palabras, este hombre los mandó de vuelta a sus casas, para que salgan de la oscuridad y vayan a buscar la “luz”…
Y esto no ocurrió una vez, ni dos, sino muchas veces. Mucha gente que estuvo allí, volvió aquí, a la tierra de Israel, sabiendo ahora cuál es la verdad. Porque de padre a hijo, de maestro a alumno, les susurraron allí, en el lejano oriente, una gran afirmación: nosotros no tenemos historia, no tenemos un origen de donde sale todo esto, hay una gran verdad, que está en manos del pueblo iehudi.
Y el versículo, está en nuestra perasha: y a los hijos de las concubinas de Abraham, Abraham les dio regalos, y los envió lejos, lejos de Itzjak. Todo esto hizo Abraham mientras seguía con vida, porque, tal vez, sentía miedo de lo que podría pasar si moría y estaban todos juntos. Los envió al este, hacia la tierra de Kedem. Y Rashi explica que les dio regalos y un nombre impuro… Y está escrito en el Zohar Hakadosh que Abraham Avinu les enseñó todas las cosas más bajas de los mundos espirituales.
Solamente Itzjak Avinu estuvo sobre ellos, y aprendió de su padre nuestra Tora y los secretos de la sabiduría, y se excluyó del resto, uniéndose a Hakadosh Baruj Hu, y estudiando cómo Hashem gobierna Su Mundo.
El resto, estudió cosas vanas y bajas, tuvieron una sabiduría fragmentada, fueron hacia la tierra de Kedem, o sea al este, y de ellos se formaron todos los cultos del lejano oriente. Una sabiduría fragmentada y limitada, desde sus comienzos, torcida y nublada, durante decenas de generaciones.
En cambio, aquí, donde guardamos la sagrada Tora, con toda su pureza original, la verdad tan maravillosa, la Santidad, todo concuerda, todo tiene fundamento, nada está en el aire, como en su comienzo, como en su origen…
¿Para qué ir a buscar en pozos rotos, cuando en nuestras manos está la fuente, el origen de todo? Tenemos la fuente de aguas vivas, la sabiduría tan elevada que nunca llega a su fin. Ya lo dijo Shlomo Hamelej (Mishle 8,34): dichoso el hombre que me escucha (a Hashem), que golpea a Mi Puerta todos los días, porque encontrará la vida…


Traducido del libro Maian Hashavua.




Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom